Masca

 

 

 

 

 

 

Cuando este libro, en su primera edición, salió al mercado, no pudimos pensar que tuviera la aceptación que tuvo. Prácticamente la edición se agotó en un par de meses. A la vista de la demanda que siguió teniendo, el Excmo. Cabildo Insular, decidió hacer una nueva publicación y por eso ahora sale la segunda edición.

La idea de Masca surgió como un trabajo escolar realizado para una asignatura de Historia, dentro del departamento de Arqueología. No pretendió en ningún momento ser un estudio exhaustivo y por lo tanto está falto de una serie de detalles antropológicos, e incluso etnográficos. Pero estos escapan de mi capacidad ya que entran en otro terreno de las ciencias sociales que desconozco. Por eso Masca será, en mis manos, sólo una pieza para conocer mejor la arquitectura popular y me conformaría con que sirviera a otros estudiosos para ampliar el tema lo suficiente, al objeto de dar a conocer en su día todos los aspectos humanos que tiene el hábitat rural de Tenerife.

Es por eso que en esta nueva edición no haya siquiera retocado el texto primitivo en la esencia del mismo. Poco más puedo decir de los elementos constructivos que están en el caserío, por lo que considero innecesaria la revisión del texto.

Sin embargo, sí se introducen textos encontrados posteriormente a nuestra investigación y que entonces no fueron transcritos. Se trata de las Datas de la Isla de Tenerife que fueran publicadas por el profesor Elías Serra en la Revista de Historia. Son documentos que por su interés histórico nos pareció conveniente que estuvieran en esta nueva edición.

Por otro lado, a raíz de la publicación de la primera edición de Masca, se produjeron una serie de hechos que nos parecen lo suficientemente importantes como para que queden reflejados ahora.

En cuanto a las comunicaciones, el Cabildo Insular ha destinado importantes cantidades que superan los veinte millones de pesetas para conectar Masca con Valle Santiago y con Buenavista. La primitiva pista que hicieran los vecinos bajo el constante control de don José Pérez, alcalde pedáneo, se ha visto ampliada y convenientemente acondicionada, de tal forma que hoy ya no hay problemas para conocer el bello caserío.

La Unión Eléctrica de Canarias ha llevado la luz a toda la zona. Pero esto también tiene la tremenda servidumbre de la incidencia de las torres metálicas en el bello paisaje. Son muchos los visitantes que siguen yendo a Masca y son muchos los problemas que aún tiene el pequeño pueblo por resolver.

A nosotros nos cabe la gran satisfacción de tener la amistad de sus gentes, de compartir con ellos su pan y su vino, de ser siempre bien recibidos. Pero sobre todo nos cabe la profunda alegría de saber que ellos viven y que nos recuerdan. Por descontado que siempre habrá en nosotros un rincón para recordar a don José Pérez, a doña Leonila, a doña Bernarda y a Juan Armas, como a todos los que allí viven y han sido capaces de guardar las costumbres en una lucha diaria que sólo ellos son capaces de llevar.

Adrián Alemán, La Laguna, Diciembre de 1977.